Ella lo sabía. Su vago presentimiento era un hecho, una herida. Abierta, profunda, metálica. De esas que dan frío. Que paralizan las muecas. Que endurecen los labios. Que te consumen. Era un día de lluvia, de mucha lluvia. O eso creía ella. Entonces lo encontró: lo vio tan sincero, tan como deben ser las cosas. Y se sintió enferma. La gotas que estaban por rozar el suelo para llenarla de dicha estallaron antes de tocar la superficie. Y se sintió pálida. Se le fue el aire de un tirón, se le secó la saliva. Afuera dejó de sonar la lluvia. Empezó a mojarse, gota a gota. Y se sintió perdida. Entonces lo supo. Trempano se hizo demasiado tarde.
viernes, 25 de enero de 2008
domingo, 13 de enero de 2008
Mensaje subliminal
Cada vez que hago click para leer los comentarios de mis entradas aparece un mensaje que dice: "La página que está abriendo tiene elementos tanto seguros como no seguros. ¿Desea abrir los elementos no seguros?". Al principio me parecía una molestia, pero ahora, cada vez que aparece, imagino que es mi conciencia retándome en una situación cotidiana: "Te puedes joder un poco si haces eso. Algo puede salir mal. No es 100% seguro. ¿Estás segura de que lo quieres hacer?". Y, por suepuesto, yo siempre digo que sí.
Nuestro pacto
A las charolastras, por todo.
D."La vida es como la espuma,
por eso hay que darse como el mar".
D.
—Y tú mamá también.
domingo, 6 de enero de 2008
De espalda frente al espejo
Siempre escribo en fuente Times New Roman tamaño 14.
No leo tanto como debería.
Pierdo el tiempo con facilidad.
Cuando me deprimo, me paso el día en pijama viendo televisión.
Odio los domingos.
Lloro caudalosamente por lo menos una vez al mes.
Me cuesta decir que no.
El mar es lo que más me gusta en el mundo.
Si no tomo café o té en las mañanas tengo migraña todo el día.
Soy mala mentirosa.
Le tengo terror a los accidentes de tránsito.
Me gustan los hombres que fuman, no sé por qué.
Tengo 10 kilos de más.
Colecciono tazas.
Quisiera ser egoísta: una descarada 100%.
No sé dar el pésame.
Escribo de puta madre.
Practicaba natación.
Era muy buena en natación.
Soy una pésima seductora.
Le caigo bien a casi todo el mundo.
Soy linda.
Tengo un cabello precioso.
Una boca chiquita.
Unos ojos chiquitos.
Unos senos chiquitos.
Una barriguita hermosa.
Unas pecas en el pecho que parecen chispas de chocolate.
Una nariz bonita.
Duermo mucho, demasiado, groseramente.
Como mucho, demasiado, groseramente.
Digo groserías.
Me fascina maldecir.
No creo en la fidelidad.
Quiero aprender a bailar tango.
Cuando tengo que escribir algo sueño que lo escribo.
Pienso todo el día cómo lo voy a escribir.
Soy obsesiva.
Mis flores favoritas son las margaritas.
Después los claveles.
De último las rosas.
Olvido rápidamente las cosas malas: tanto las que hago como las que me hacen.
Del resto no olvido nada.
Recuerdo mucho.
Me aprendo mis recuerdos de memoria y los practico todos los días. Sí, tal cual las tablas de multiplicar.
Aún no he decidido si creo en el amor.
Soy una maldita romántica.
Me decepcionan los errores ortográficos. Por culpa de ellos he perdido el interés en muchas personas.
Amo a mis amigas con locura.
Soy bipolar.
Tengo personalidades múltiples: Débora, Alieska, Bárbara.
Alieska es mi preferida.
Y Débora.
Y Bárbara.
No me caigo bien cuando estoy enamorada.
Voy a ser famosa.
Mis amigas también van a ser famosas.
Dejo las cosas para última hora.
Tiemblo.
Soy celosa.
Me como las uñas.
Me gusta el alcohol.
Me gustan las drogas.
Me gustan los hombres.
Me gusta la literatura.
Me gusta el cine.
Me gusta la fotografía.
Me gustan las postales.
Me gustan los gatos.
Cuando hago entrevistas mis apuntes parecen letras de canciones.
Los tacones me aprietan.
Así que uso sandalias.
Quiero que un día un fotógrafo se enamore locamente de mí y me tome muchas fotos.
No sé lo que quiero hacer con mi vida.
Me encanta no saberlo.
Ojalá que nunca nadie pueda olvidarse de mí.
No leo tanto como debería.
Pierdo el tiempo con facilidad.
Cuando me deprimo, me paso el día en pijama viendo televisión.
Odio los domingos.
Lloro caudalosamente por lo menos una vez al mes.
Me cuesta decir que no.
El mar es lo que más me gusta en el mundo.
Si no tomo café o té en las mañanas tengo migraña todo el día.
Soy mala mentirosa.
Le tengo terror a los accidentes de tránsito.
Me gustan los hombres que fuman, no sé por qué.
Tengo 10 kilos de más.
Colecciono tazas.
Quisiera ser egoísta: una descarada 100%.
No sé dar el pésame.
Escribo de puta madre.
Practicaba natación.
Era muy buena en natación.
Soy una pésima seductora.
Le caigo bien a casi todo el mundo.
Soy linda.
Tengo un cabello precioso.
Una boca chiquita.
Unos ojos chiquitos.
Unos senos chiquitos.
Una barriguita hermosa.
Unas pecas en el pecho que parecen chispas de chocolate.
Una nariz bonita.
Duermo mucho, demasiado, groseramente.
Como mucho, demasiado, groseramente.
Digo groserías.
Me fascina maldecir.
No creo en la fidelidad.
Quiero aprender a bailar tango.
Cuando tengo que escribir algo sueño que lo escribo.
Pienso todo el día cómo lo voy a escribir.
Soy obsesiva.
Mis flores favoritas son las margaritas.
Después los claveles.
De último las rosas.
Olvido rápidamente las cosas malas: tanto las que hago como las que me hacen.
Del resto no olvido nada.
Recuerdo mucho.
Me aprendo mis recuerdos de memoria y los practico todos los días. Sí, tal cual las tablas de multiplicar.
Aún no he decidido si creo en el amor.
Soy una maldita romántica.
Me decepcionan los errores ortográficos. Por culpa de ellos he perdido el interés en muchas personas.
Amo a mis amigas con locura.
Soy bipolar.
Tengo personalidades múltiples: Débora, Alieska, Bárbara.
Alieska es mi preferida.
Y Débora.
Y Bárbara.
No me caigo bien cuando estoy enamorada.
Voy a ser famosa.
Mis amigas también van a ser famosas.
Dejo las cosas para última hora.
Tiemblo.
Soy celosa.
Me como las uñas.
Me gusta el alcohol.
Me gustan las drogas.
Me gustan los hombres.
Me gusta la literatura.
Me gusta el cine.
Me gusta la fotografía.
Me gustan las postales.
Me gustan los gatos.
Cuando hago entrevistas mis apuntes parecen letras de canciones.
Los tacones me aprietan.
Así que uso sandalias.
Quiero que un día un fotógrafo se enamore locamente de mí y me tome muchas fotos.
No sé lo que quiero hacer con mi vida.
Me encanta no saberlo.
Ojalá que nunca nadie pueda olvidarse de mí.
sábado, 15 de diciembre de 2007
Esta raza que somos
Carla Candia tenía razón: "Los periodistas somos una raza". Tanto así, que hasta puedo recordar cómo se acomodaba los lentes con la mano derecha (como siempre lo hace) mientras lo decía. Sí, Carla, tienes razón. Uno no se da cuenta las más de las veces, pero es así. Es una cosa que se lleva en la sangre, en las manos, en la forma de caminar. Es esa inercia maldita que, en contra de las horas de sueño que tu cuerpo reclama a gritos, te mantiene pegada a un teclado: a una hoja blanca de Word que espera ser llenada con tus palabras. Es también esa manera de quejarse de todo sin quejarse verdad. Porque eso es lo que piensan de nosotros: que somos unos quejones, unos malhumorados, unos pesimistas, unos chismosos y unos mentirosos.
D.
Pero ocurre que somos todo lo contrario: que las quejas son una fachada para recompesar el cansancio, que tenemos un humor del carajo (que no entiendan nuestras bromas es otra cosa), que somos optimistas (porque nadie que no sea optimista dedica su vida a uno de los oficios más peligrosos y malpagados del mundo), que aunque nos gusta el chisme no somos chismosos y que, por sobre todas las cosas, buscamos decir la verdad. Y todo esto que somos es porque, como lo decía el grande de Kapuscinski, los periodistas somos buena gente. Claro, siempre hay algún mala sangre que deja mal parado al resto, pero eso pasa en todas partes.
D.
Así que brindo por nuestra raza. Por esa manera de pensarlo todo periodísticamente, de vivir 100% el periodismo. De ayudarse, de apoyarse, de decir: "Me encantó lo que escribiste, está genial". Y, sobre todo, brindo por creer (muy en secreto, muy en silencio, muy infantilmente) que nuestro trabajo ayuda a hacer de este mundo un mundo mejor. Sí, Carla, tienes razón.
Golpe bajo
—Yo quisiera que Clara Lambea leyera todo lo que le has escrito, Pancho.
—Ella debe estar todavía en París.
—¿Tú crees, Pancho?
—Sí, esa vagabunda nunca se casó, era muy independiente. ¿Cómo hubiera sido mi vida si me hubiera quedado con ella? Seguro estaría ahora en París.
—Sí, lo más seguro. Pero lo mejor es lo que pasa, Pancho.
—Eso dicen los gringos: que lo mejor es lo que pasa.
—Ah, no sabía eso. Pero lo mejor es lo que pasa, ¿no?
—No, yo no creo esa vaina. Lo mejor es lo que no pasa.
D.
—Ella debe estar todavía en París.
—¿Tú crees, Pancho?
—Sí, esa vagabunda nunca se casó, era muy independiente. ¿Cómo hubiera sido mi vida si me hubiera quedado con ella? Seguro estaría ahora en París.
—Sí, lo más seguro. Pero lo mejor es lo que pasa, Pancho.
—Eso dicen los gringos: que lo mejor es lo que pasa.
—Ah, no sabía eso. Pero lo mejor es lo que pasa, ¿no?
—No, yo no creo esa vaina. Lo mejor es lo que no pasa.
D.
Luego prendí la radio y Calamaro remató la velada: "¿Quién escribirá la historia de lo que pudo haber sido?". Y sobre todo eso: ¿quién escribe lo que no pasa? Porque todos (me atrevo a generalizar bastante sobre este hecho) lo pensamos, pero muy pocos lo escribimos. Y pensándolo se nos va bastante tiempo. Demasiado tiempo, diría yo. Tal vez (aunque suene exagerado) uno vive simultáneamente las dos cosas: las que pasan y las que no pasan. Digo, por eso de que existimos en tanto alguien (así sea nuestro gato o perro) piensa en nosotros. Igual que los libros existen porque alguien los lee. Así que, quizás, las cosas que no pasan también pasan. Pasan para uno que piensa en ellas.
D.
¿Cuántas cosas que no pasaron están pasando en este exacto momento en que escribo esto? Y, mejor aún, ¿qué, entre todo lo que pasa, pasa realmente? Tal vez una vida no alcanza para saberlo. Y yo, mientras tanto, me quedo con las dos cosas. No quiero perderme ni lo mejor ni lo peor.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Y... ¡ganamos!
Guao. A ver. Bueno, primero debo decir que mantengo mi posición acerca de los que NO votaron: son una vergüenza. Votar no sólo es un derecho, es un DEBER. Es algo que tienes que hacer y punto. Una actividad vital dentro de esto que llamamos país y sociedad. No votar es sinósimo de "me cago en los demás", "me sabe a mierda este país", "me importa un pito lo que pase". D.
Y, si queremos tener una mejor Venezuela, no se puede pensar en singular. No caben los singulares. Porque, y a ver si lo entendemos de una vez por todas, uno sólo puede estar bien en la medida en que los demás (toda la sociedad) también estén bien. Y bien significa tener un trabajo digno, una vivienda digna, un salario digno, una educación digna. Es decir, que cada quien pueda, realmente, hacer lo que quiera con su vida. Que todos tengan las misma oportunidades de ser cualquier cosa.
D.
Así que me cago en los que no votaron, en los que piensan en singular. Y también en todos los medios internacionales (Reuters, El País y demás) que le dieron el triunfo a Chávez antes de que el mango estuviera maduro. No se puede hacer periodismo con rumores. Ni periodismo ni nada. Quiero felicitar a Lissy de Abreu por mover su mafia internacional y conseguir el teléfono de Reuters en Venezuela. Gracias a ese número logramos cambiar los titulares que ya andaban rodando por el mundo y se les dio una lección de periodismo responsable a la agencias. Bravo colegas.
D.
Y ganamos. Sí, señores, ¡ganamos! Ganó la democracia. Ganó la voluntad honesta. Ganó la nueva Venezuela. Pero apenas estamos comenzando. Éste es tan solo el primer paso. Hay que seguir trabajando plural. Ayer a las 2:28am recibí un mensaje de Dariela Sosa, amiga y dirigente estudiantil. Quiero citarlo porque, además de ser un excelente cierre para mi nota, me parece que resume todo lo que quiero decir: "¡Victoria popular, señores! Pero administrándola bien, como dijo Chávez. A celebrar y a seguir trabajando. Porque esto vale la pena".
D.
¿Y qué es esto? Pues nosotros: Venezuela y su gente. Hagamos, todos juntos, que siga valiendo la pena. Los quiero.
domingo, 2 de diciembre de 2007
La foto del hombre con cara de Che
Me pidieron más fotos de Humberto López. Conseguí esta en El País de España, en un nefasto artículo que (por culpa de todos los malditos que NO votaron y cuando La Previsora marca las 8:00pm) le otorga el triunfo a Chávez.
D.
El texto en cuestión titula así: Los sondeos otorgan a Chávez el triunfo en el referéndum para la reforma constitucional. Les dejo la foto del Che y el link (sólo deben hacer click sobre el titular)para que lean nuestra sentencia a muerte. Y, una vez más: me cago en la puta madre de todos los que NO fueron a votar. Los tibios van al infierno, según el Apocalipsis.
D.
D.
El texto en cuestión titula así: Los sondeos otorgan a Chávez el triunfo en el referéndum para la reforma constitucional. Les dejo la foto del Che y el link (sólo deben hacer click sobre el titular)para que lean nuestra sentencia a muerte. Y, una vez más: me cago en la puta madre de todos los que NO fueron a votar. Los tibios van al infierno, según el Apocalipsis.
D.
Foto de Reuters 2 de diciembre de 2007
sábado, 1 de diciembre de 2007
La palabra más linda del portugués
Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra portuguesa saudade significa: soledad, nostalgia, añoranza. Pero saudade es mucho más que eso porque, aunque aparezca en la RAE, realmente no tiene traducción exacta a ningún idioma.
D.
Saudade es una nostalgia eterna, querer permanentemente que alguien (o algo) regrese. Es —como ese magnífico título de Rafael Osío Cabrices— salitre en el corazón. Un recuerdo que no da tregua, que se queda pegado para arder por siempre. El deseo constante de querer volver, como cuando Gardel canta: "Mi Buenos Aires querido, cuando o te vuelva a ver, no habrá más pena ni olvido". Un deseo que siempre guarda una esperanza postrera.
D.
Aquí les dejo la frase más linda del portugués:
S.
D.
Saudade es una nostalgia eterna, querer permanentemente que alguien (o algo) regrese. Es —como ese magnífico título de Rafael Osío Cabrices— salitre en el corazón. Un recuerdo que no da tregua, que se queda pegado para arder por siempre. El deseo constante de querer volver, como cuando Gardel canta: "Mi Buenos Aires querido, cuando o te vuelva a ver, no habrá más pena ni olvido". Un deseo que siempre guarda una esperanza postrera.
D.
Aquí les dejo la frase más linda del portugués:
S.
.Tenho saudades tuas.
(Tengo saudad de vos)
Lo que dicen las entrevistas
Humberto López es mecánico y miliciano revolucionario
D.
Con cara de Che
D.
Con cara de Che
D.
Lleva 10 años vistiéndose de militar: nueve con Chávez en el gobierno y uno con Chávez en campaña electoral. Pero todos los que lo conocen piensan que se viste como el Che. Siente una afinidad especial por la Plaza Bolívar de Caracas, por eso siempre se lo puede ver por allí a pie, en moto o en Jeep
Lleva 10 años vistiéndose de militar: nueve con Chávez en el gobierno y uno con Chávez en campaña electoral. Pero todos los que lo conocen piensan que se viste como el Che. Siente una afinidad especial por la Plaza Bolívar de Caracas, por eso siempre se lo puede ver por allí a pie, en moto o en Jeep
D.
El Che está bajando desde la avenida Urdaneta hacia la esquina Las Gradillas de la Plaza Bolívar de Caracas montado en su Jeep M151 militar artillado. En su mano izquierda sostiene un grueso tabaco: separa la mano del volante, lo aspira, regresa su mano al volante, lo expira. Mientras desciende entre la multitud de transeúntes, pisa el freno unas tres veces para estrechar la mano de quienes lo saludan. En la parte superior del parabrisas se lee, en letras rojas: "Patria, socialismo o muerte”. En su franela, roja también: "Chávez, estamos contigo".
El Che está bajando desde la avenida Urdaneta hacia la esquina Las Gradillas de la Plaza Bolívar de Caracas montado en su Jeep M151 militar artillado. En su mano izquierda sostiene un grueso tabaco: separa la mano del volante, lo aspira, regresa su mano al volante, lo expira. Mientras desciende entre la multitud de transeúntes, pisa el freno unas tres veces para estrechar la mano de quienes lo saludan. En la parte superior del parabrisas se lee, en letras rojas: "Patria, socialismo o muerte”. En su franela, roja también: "Chávez, estamos contigo".
D.
Su nombre es Humberto López, pero todos lo llaman Che: "Muy pocas personas conocen mi nombre. Todos me dicen Che. El Che venezolano, como me llamó el mismísimo Presidente". Lleva puestos unos pantalones militares, una chaqueta verde con la bandera de Venezuela en la espalda y unas altas botas de cuero negro. La boina que lleva en la cabeza también es negra. La hizo él mismo hace 8 años, sólo se laquita para bañarse y dormir: "Está hecha de fieltro. Si usara la de los militares estaría calvo”.
D.
Es mecánico. Tiene 48 años y cinco hijos: "El último se llama Humberto Che López". Nació en el bloque 20 del 23 de Enero y estudió hasta sexto grado de primaria en la escuela Luis Enrique Mármol. "Yo quería seguir estudiando, pero en mi casa éramos nueve hermanos y mis padres no tenían dinero para comprar las listas de útiles escolares". Desde joven sintió mucha admiración por Ernesto "Che" Guevara: "Yo pertenecía a los Tupamaros del 23 de Enero. Fui el precursor de muchas de las pinturas que del Che que hay allá". Pero no está vestido como él.
Es mecánico. Tiene 48 años y cinco hijos: "El último se llama Humberto Che López". Nació en el bloque 20 del 23 de Enero y estudió hasta sexto grado de primaria en la escuela Luis Enrique Mármol. "Yo quería seguir estudiando, pero en mi casa éramos nueve hermanos y mis padres no tenían dinero para comprar las listas de útiles escolares". Desde joven sintió mucha admiración por Ernesto "Che" Guevara: "Yo pertenecía a los Tupamaros del 23 de Enero. Fui el precursor de muchas de las pinturas que del Che que hay allá". Pero no está vestido como él.
D.
—¿Por qué se viste como el Che?
—Yo estoy vestido de militar. Pero como se supone que el Che cuando tuvo su momento estaba vestido de militar entonces dicen que yo estoy vestido como el Che. Pero no, yo estoy vestido como un soldado revolucionario, como un miliciano.
D.
—¿Usted no está vestido como el Che?
—Yo estoy vestido de militar. Pero como se supone que el Che cuando tuvo su momento estaba vestido de militar entonces dicen que yo estoy vestido como el Che. Pero no, yo estoy vestido como un soldado revolucionario, como un miliciano.
D.
—¿Usted no está vestido como el Che?
—No. Estoy vestido como un miliciano, como un revolucionario. El parecido no tiene nada que ver con la vestimenta. Recordemos que elChe se vistió como militar, pero también se vistió como médico porque era médico. Y utilizó muchos jeans porque era de clase media, en esos tiempos el que podía estar en la universidad tenía que tener recursos. Creo que el Che era un joven bohemio, inquieto. Muchas personas dicen que era un asesino, que mataba niños. Yo creo que no hay más mataniños que las pastillas anticonceptivas. Lo que le ocurrió al Che fue que, al encontrarse con tantas injusticias y sin la capacidad deresolverlas por medio de la palabra, no le quedó más remedio que tomar las armas.
D.
—Si no llega a haber un acuerdo entre la oposición y el oficialismo,¿usted sería capaz de tomar las armas por la revolución bolivariana?
—En ningún momento sería capaz de tomar las armas para arremeter contra este pueblo, a menos de que ellos traigan "paracos" colombianos o personeros violentos y nos enfrenten. Créeme que seríamos unos verdugos contra ellos, seríamos peor de lo que fue Hitler con los judíos. Porque tampoco vamos a dejar que nos quiten la patria y volver a ser colonia nuevamente.
D.
—Entonces usted sí estaría dispuesto a tomar las armas.
—Seguro. Las armas, los cañones y lo que venga. Deberíamos tomar nuestras armas contra enemigos internos y externos.
D.
Culto a Chávez
López se define a sí mismo como una persona pacifista, pero aseguraque no es estúpido: "Al que me suba una mano, se la bajo. Y al que meponga una mano encima, le saco esto que tengo acá". Se refiere a las dos armas que siempre lleva consigo: un rolo de metal y un cuchillo."Si me agreden, yo las uso". Además de portar día y noche sus dos armas blancas, lleva en su Jeep la Constitución de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la propuesta de reformaconstitucional que le entregó el presidente Chávez. Toma la constitución de la URSS en sus manos y lee el artículo 12:
D.
—El trabajo en la URSS es para todo ciudadano apto para el mismo undeber y una honra. De acuerdo con el principio, el que no trabaja no come. ¿Te estás dando cuenta de lo que están diciendo? Un paralítico, no va a comer. Un ciego, no va a comer. Una viejita, no va a comer. Aquí no te están explicando las cosas como las está explicando Chávez para la reforma. Y si me preguntas si me leí la reforma, la respuesta es no.
D.
—¿Por qué no se la ha leído?
D.
—¿Por qué no se la ha leído?
—Porque nosotros sin leerla, y le puedes preguntar a cualquier venezolano que esté con el proceso revolucionario, apoyamos lo que el Presidente está diciendo. Chávez no nos va a tirar por un voladero porque sabe que el pueblo no es tonto, él sabe que si se confunde con el pueblo va a ocurrir un estallido como el del 27 de noviembre de1992. Este pueblo va a votar por Chávez las veces que Chávez lo llame.
D.
—¿Y usted no cree que sería conveniente que los que apoyan el procesorevolucionario también se lean la reforma que propone el presidenteChávez?
—Sería bueno que todos nos la leyéramos. Pero así como las personas se meten en una iglesia a pedirle a una imagen de yeso que no les darespuesta, a nosotros el Presidente nos da respuesta a través de Aló Presidente. Nos llama a la avenida Bolívar y nos explica. Nos dice qué es lo que va a hacer. Si nos hace firmar documentos extraños, pues la gente no es estúpida. Lo que te quiero decir es que no sigamos creyendo las imágenes de yeso o de concreto y de unos voceros que no representan a nadie, busquémonos a nosotros mismos. Y la respuesta es que tenemos un Presidente que es como nosotros, que no quiere el mal para ese pueblo. Y no estamos ni idiotizados ni ideologizados. El exceso de ideología hace daño.
D.
—¿No cree que al apoyar todo lo que diga el presidente Chávez diga yhaga está haciendo lo mismo que las personas que van a la iglesias y les rezan a imágenes de yeso o concreto?
—Sí, pero con una gran diferencia: que ellos tienen bastantes voceros. Tienen a todos los del vaticano, todos los cardenales, todos los sacerdotes, todas las monjas. En cambio, Chávez está lanzándoles con furia a los que lo apoyan y a los que no. Es Chávez con su pueblo. Nosotros le entendemos a Chávez lo que él nos quiere decir, no através de los politiqueros que tiene alrededor. Ellos no representanla voz ni la voluntad del pueblo. El pueblo se entiende es con Chávez directamente.
—Sí, pero con una gran diferencia: que ellos tienen bastantes voceros. Tienen a todos los del vaticano, todos los cardenales, todos los sacerdotes, todas las monjas. En cambio, Chávez está lanzándoles con furia a los que lo apoyan y a los que no. Es Chávez con su pueblo. Nosotros le entendemos a Chávez lo que él nos quiere decir, no através de los politiqueros que tiene alrededor. Ellos no representanla voz ni la voluntad del pueblo. El pueblo se entiende es con Chávez directamente.
D.
Humberto López estacionó su Jeep M151 frente a la esquina Las Gradillas. Se quitó la chaqueta y encendió otro tabaco. Estaba empezando a llover. Un niño vino corriendo a saludarle: “¡Che! ¡Che! ¡Che!”. Él le desordenó el cabello y le dio la mano. Luego se le acercó una mujer. López la besó en el cachete y le pidió que se hiciera a un lado: “Mi amor, espérate un momentito que me van a tomar unas fotos”. La señora se apartó con mala cara. Y él, como quien está acostumbrado a que le tomen fotos, adoptó su mejor pose: se recostó en el asiento, aspiró el tabaco una vez más y clavo su mirada en un punto lejano.
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