viernes, 26 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
Aproximación al FIN
Para Vi

Yo pensaba que el fin era la muerte. Pero no. Hay cosas peores que la muerte. Cosas como esta foto de Haití de Cristóbal Manuel, de El País de España. Cosas como su leyenda: "Un joven pasea desnudo por el centro de Puerto Príncipe". Fecha: 06-02-2010.
Y, sobre todo, cosas como las que no dice esa leyenda. Cosas que piensa ese hombre y que no le dice a nadie. Cosas como lo que queda cuando ya no queda nada. Ni siquiera la muerte. Solamente el FIN.
Man In The Mirror según Gandhi
martes, 2 de febrero de 2010
Billie Jean y yo

Cada vez que sale el sol en Caracas, Billie Jean se estira como si estuviera en una clase de yoga y pone a sonar sus cascabeles por toda la casa. Miau, miau, miau. Viene hasta mi cama, me muerde los pies, a veces me da un besito y se va. Quiere tomar leche y comer lambón, un atún para gatos, o eso dice la lata. Miau, miau, miau. Como yo tengo mucho sueño, y ella lo sabe, va hasta el balcón, se sube en una de las butacas y se queda como tonta viendo a Pepe, el periquito de mi hermano. O de mi mamá, ya ni sé. Lo mira, lo mira y lo vuelve a mirar. Miau, miau, miau. Creo que está secretamente enamorada de él, aunque todos me dicen que, más bien, está secretamente planeando cómo comérselo, pluma a pluma, pico y dos patas. Quién sabe. Entonces yo me levanto, le hablo chiquitico, la espachurro como si fuera un gusano, le doy once besos y le digo que venga a comer. Leche y lambón, como ella quiere. Ella corre hacia la cocina meneando el rabo, desayuna como una diosa felina y se lame los bigotes. Me mira. Miau, miau, miau. Y regresa al balcón. Es la gata más elegante de Caracas. La más chic. La más aristogata. Su canción favorita es Billie Jean de Michael Jackson, claro. Todos los días la oímos y hacemos juntas el moonwalk. Ella lo hace mejor que yo, ufffff, mucho mejor. ¿Y saben por qué? Porque Billie Jean, mi gata, es la princesa gatuna del pop. Y toda Caracas quiere su autógrafo.
domingo, 10 de enero de 2010
jueves, 31 de diciembre de 2009
jueves, 19 de noviembre de 2009
Estar triste
Estar triste es tener ojeras. De esas que nacen en la esquina interna de los ojos, bajan hasta el cachete y desaparecen mientras se acercan a las sienes. Unas ojeras como éstas, como grises. Y tristes, tan tristes como yo.
Es querer comer algo que no existe. O, al menos, algo que no venden en ningún quiosco y que no aparece en ningún menú de ningún restaurante de Caracas.
Es caminar lento, arrastrando los pies.
Despertarse tarde y llegar tarde a todos lados: trabajo, entrevistas, citas, películas, programas de televisión.
Es no querer hablar con nadie y desear una llamada que nunca llega. Un mensaje que nadie escribe.
Vestirse y desvestirse diez veces al salir de la ducha. No querer echarse cremas que huelen rico, ni perfumes. Ni siquiera ponerse zarcillos.
Es no pensar en cómo está quedando este texto.
Oír mil veces la misma canción.
Y una sensación profunda de vacío. De esa nada que llena el espacio. Sobre todo: no saber de dónde vienen ese vacío y esa nada.
Es no tener ganas.
Tratar de sonreír y no poder. Reírse de un buen chiste, pero no como siempre.
Una foto que hace llorar. Morir un poco cada día. Y encontrar sucio en las uñas.
No me gusta estar triste.
Es querer comer algo que no existe. O, al menos, algo que no venden en ningún quiosco y que no aparece en ningún menú de ningún restaurante de Caracas.
Es caminar lento, arrastrando los pies.
Despertarse tarde y llegar tarde a todos lados: trabajo, entrevistas, citas, películas, programas de televisión.
Es no querer hablar con nadie y desear una llamada que nunca llega. Un mensaje que nadie escribe.
Vestirse y desvestirse diez veces al salir de la ducha. No querer echarse cremas que huelen rico, ni perfumes. Ni siquiera ponerse zarcillos.
Es no pensar en cómo está quedando este texto.
Oír mil veces la misma canción.
Y una sensación profunda de vacío. De esa nada que llena el espacio. Sobre todo: no saber de dónde vienen ese vacío y esa nada.
Es no tener ganas.
Tratar de sonreír y no poder. Reírse de un buen chiste, pero no como siempre.
Una foto que hace llorar. Morir un poco cada día. Y encontrar sucio en las uñas.
No me gusta estar triste.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Tengo muchas cosas que decirte. Y muchas cosas que escribir sobre ti. Todas serán cursis, por supuesto, pero qué coño. Por ahora sólo quiero decir que te amo y decirte que te amo. Es un poco tarde, como tantas cosas que llegan o suceden tarde en esta vida. Pero bueno. Dondequiera que estés: te amo. Gracias por recordarme quién soy, por hacerme volver y, sobre todo, por hacerme feliz. Antes y ahora, siempre. Con el olvido de por medio, ese que vacía la vida de tantas cosas. En fin. Yo no soy muy religiosa que digamos. Pero, nada más que por ti, ojalá que exista el cielo. This is it.
domingo, 4 de octubre de 2009
Tan solo 24: wishlist

Ya se viene otro. Y, otra vez, fuera de Caracas. Para bien y para mal. Con buenas y malas inteciones. Pero esta vez, y que lo sepan todos, quiero regalos. O un gesto, al menos. Una caja que están a punto de botar en su casa. O un frasco. O una lata. Lo que sea. Una excusa, mejor dicho. Para verme y decirme que estoy linda y toda esa parafernalia de los cumpleaños. Parafernalia que, desde hace algunos años, incluye hacer una lista en este blog. Por si alguien se anima a consentirme. Aquí va.
1. Una fiesta sorpresa post-cumpleaños.
2. Que Co me regale mi regalo de Mafalda que me debe desde hace siglos (no importa si los posters no están montados).
3. Un quesillo entero para mí sola.
4. Un picnic.
5. Un ramo (o muchos) de margaritas blancas.
6. Una guerra de bombitas de agua (quedaría de lujo después del picnic).
7. Que mis amigas digan SÍ cuando las invite a la playa, joder.
8. Una cena mexicana con la elite en casa de Jolie, como en los viejos tiempos.
9. Un noche de tasca con las jineteras.
10. PLIS: Across the universe.
11. City, de Baricco.
12. Ébano, de Kapu.
13. Un juego de tazas de café de cerámica, así bien rústico.
14. Un viaje por el Mississipi a lo Huck Finn.
15. Un piropo que valga la pena.
16. Blue, de Ralph Lauren.
17. Un cuento de Ekaré.
18. Un almuerzo en Pakea.
19. Un helado grande de oreo en Yogen Fruz.
20. Que tecnología me cambie de una puta vez la compu de la oficina.
21. Hacer un graffiti.
22. Un bolsito nuevo para mi maquijalle.
23. Una historia de amor.
24. "Guapa, feliz cumpleaños, guapa".
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